Conversaciones

CONVERSACIONES


        Perdemos nuestros sentidos enfrascados en una vida volátil. Dejamos de contemplar la realidad para creer que vivimos más rápido, en otra realidad.
        Las nuevas aplicaciones de nuestros teléfonos móviles nos permiten sumergirnos en conversaciones a tiempo real, creyendo sentir cercanía, calor,… un mundo irreal con el que nos conformamos. Sin sensación de tacto, de comunicación no verbal, creemos que acercamos el mundo, lo hacemos más pequeño, entrando en una espiral de emoticonos que no nos describen.
        Este pequeño objeto deja de ser útil cuando se convierte en necesario. Tu móvil te crea nuevas formas de vidas, pequeñas vías de escape, otra forma de sentirse bien, otras aficiones, hábitos, incluso estilos, estatus, sin saber realmente que eres ese animal que va detrás/tras (de) (sic) la zanahoria. Así, dejamos de contemplar la realidad de forma directa, de sentirla, de saborear otros manjares.
        El aroma a romero, a tomillo, a brisa marina, el tacto del caucho, de la fría piedra, los colores del atardecer, el sabor de las moras silvestres y el canto del viento acariciando los brazos de los árboles. Perder nuestros sentidos porque hasta las palabras pierden el suyo. Compartir o invitar en las redes sociales o pinchar un “me gusta” ha sustituido a reuniones de amigos, a felicitaciones en el buzón, a palabras al oído… Parece modificarse incluso el valor de palabras tales como amistad o lealtad. Actualmente existen millones de ciberamigos que en determinado momento te hacen comprender muy bien el sentimiento de soledad. La lealtad de una relación se mide en la cantidad de “whatsapps?” o de “me gustas” conseguidos.
        Conductas de retiro tecnológico que se repiten generación tras generación, como implantadas en nuestros genes. Sólo a unos pocos nos hacen sentir tranquilidad y disfrutar de la fortuna de haber vivido en otros tiempos y saber decidir qué puerta queremos pasar y cuál ni siquiera queremos abrir.
        Hemos creado una realidad digital: vivir en ella durante mucho tiempo puede ser peligrosa. Nuestros ojos ven a través de pantallas a las que se amoldan. La tinta se pierde por las luces, nos contamina de la forma más atrayente, la visión. Cada vez más, las empresas intentarán adelantarse entre ellas creando nuevas formas de consumo. Convencer a la sociedad con nuevas reglas, siempre impuestas por el propio beneficio. Luego será el olfato, el gusto y el tacto. La vista y el oído ya lo han conseguido. Conseguir que el móvil desprenda Chanel nº8 o que colocando la mano encima de la pantalla se perciba la textura de las materias. Y, por último, harán creer que poniéndote en la boca un palo que sale del móvil degustes la mayor exquisitez del otro lado del mundo.
        Parecemos dispuestos a dejar de sentir la vida con sensaciones frescas, nuevas, palpables y enriquecedoras por verlas a través de la pantalla del móvil último modelo.

 

CONVERSATIONS

        We lose our senses, locked in a volatile life. We stop contemplating reality and so believe we live faster, in another reality.
        The new applications in our mobile phones allow us to submerge ourselves in real-time conversations, creating a false sense of closeness, warmth, … an unreal world with which we feel content. Without the feeling of touch, of non-verbal communication, we think the world is getting closer, we make it smaller, and we fall into a spiral of emoticons which do not reflect us the way we are.
        This small object stops being useful when it becomes essential. Your mobile creates new ways of life, brief escape routes, a different way of making you feel good, different hobbies, even lifestyles, status, without realizing that really you are the animal chasing the carrot. Then, we stop contemplating reality directly, we stop feeling it, and stop savouring other delicacies.
        The fragrance of rosemary or thyme, the salty sea spray, the soft-touch of rubber, of cold stone, the colours of sunset, the flavour of wild blackberries and the song of the wind caressing the tree branches as if they were long arms. We are losing what our senses stand for because even as our words lose their meanings. Actions such as sharing or inviting in social networks or clicking “I like” have replaced real meetings with friends, greetings by mail, words in one’s ear… Even the value of words such as friendship or loyalty seems to be changing. Nowadays there are millions of cyberfriends who make you understand at some stage the real feeling of solitude. Now loyalty in a relationship is measured by the number of “whatsapp” and “I like” messages received.
        Technology drop-out behavior is repeated generation after generation, as if it had been preordained in our genes. Only some of us feel tranquility with it and enjoy the fortune of having lived in other times and that we can decide which door we want to enter and which one we do not even want to open.
        We have created a digital reality: living in it for too long can be dangerous. Our eyes get shaped by the screens they are used to adapting to. Ink is replaced by lights, it contaminates us in the most alluring way: through sight. More and more, companies compete by creating new ways of consumption. To convince society with new rules, always imposed for their own profit. Smell, taste and touch will follow. Sight and hearing have already been conquered. Next they will try to get our mobile phone to give off the aroma of Chanel No.8 or by placing our hand on the screen we will perceive the texture of things. And, finally, they will try to make you believe that by putting into your mouth a stick which comes out of your mobile you will be able to taste the most exquisite delicacies from the other side of the world.
        We seem ready to stop perceiving life through new, fresh, touching, and enriching sensations and are content to see them through the screen of the latest mobile model.

 

CONVERSACIONES RESUMEN

        Introspección personal sobre las consecuencias inconscientes del uso exagerado de las aplicaciones del teléfono móvil. Vemos la vida a través de pantallas, apartando de nuestros sentidos sensaciones frescas. Cuando un objeto útil comienza a percibirse como necesario, la espiral puede resultar peligrosa. Conductas de retiro tecnológico que se repiten generación tras generación, como implantadas en nuestros genes.

 

CONVERSATIONS SYNOPSIS

        This is about personal introspection about the unconscious consequences of the overuse of applications on mobile phones. We see life through screens, depriving our senses of the enjoyment of fresh sensations. When a useful object becomes essential, the spiral can be dangerous. Technology drop-out behavior is repeated generation after generation, as if it had been preordained in our genes.